La gesta cristera en Sonora

Segunda parte

Pedro Ángel Moroyoqui Duran

El enfrentamiento

Don José Noriega añade en su misiva que se enviaron efectivos militares a esos pueblos para reducirlos al orden. En Huásabas la pequeña fuerza armada de cristeros se refugió en los picachos del cerro que está frente al poblado, esta les proporcionaba una excelente vista de todo el valle que le permitía detectar al enemigo desde muy lejos si este partía en su búsqueda, pero soldados bisoños al fin, descuidaron la retaguardia, debieron de haber colocado vigías del otro lado del cerro, para asegurarse que por aquel frente tampoco serían atacados, finalmente los soldados federales les cayeron por el lado de Bacadéhuchi.

Las tropas del gobierno, se comunicaron por medio del telégrafo con otro destacamento estacionado en Bacadéhuachi, el cual  contrató a un vecino del pueblo, gran conocedor del terreno, don José Juan Moreno Villezcusa, hijo de don Maximiliano Moreno Mella de Huásabas, el cual, condujo a las tropas por el rancho del Saucito, posteriormente las llevó por veredas y caminos  del lado oriental, sorprendiendo a los cristeros que se encontraban por la cara occidental del cerro.

 Los cristeros tampoco presentaron batalla, eran muy pocos y carecían por completo de experiencia militar,  a los primeros disparos, salieron huyendo en desbandada y se refugiaron en un predio denominado “Los Nogales”, un lugar cercano al Rancho Seco (donde por muchos años ranchó Pedro Tarazón), solo dos cristeros granadeños resultaron heridos en la escaramuza, uno de ellos fue Julio Fimbres que herido en una pierna,  se escondió en el carrizal, un lugar cercano al Cajón de los Pilares, el otro fue  Manuel Arvizu, que se refugió en el rancho de las Cuevas, entre los cristeros andaba un joven seminarista, que después fue el padre Jesús Noriega Trujillo, oriundo del pueblo de Huásabas y  apodado por sus compañeros seminaristas como “El Coyote”.

Don Oscar Bartolini, cuñado de don Francisco Fimbres Noriega (tío Chirango),  encargado de proporcionar alimentos a la fuerza de cristeros,  se dirigió al rancho donde estaban escondidos y junto con los alimentos entregó un mensaje del gobierno, este les ofrecía la amnistía, es decir otorgaba un perdón general sin ningún tipo de represalias a cambio de que depusieran las armas. Todos ellos se entregaron menos “El Chicapuz”, que al final terminó por entregarse, recibiendo la amnistía por parte del gobierno, posteriormente los soldados se encuartelaron en Granados para evitar más alzamientos

En Huásabas solo hubo una baja y ni siquiera en un enfrentamiento con las tropas del gobierno, esto ocurrió por desconocer los protocolos de la ordenanza militar, la víctima fue don Manuel Zepeda, padre de la señora Beatriz Zepeda, mejor conocida como “la Tichi de Pancho”, don Manuel no supo contestar el santo y seña del quien vive, al no recibir contestación, la guardia accionó sus armas y lo mató al instante.

La otra baja,  muy sentida por toda la región, sobre todo para los simpatizantes de la causa cristera,  ocurrió en un enfrentamiento entre las tropas del gobierno y el ejército cristero por el camino que conduce hacia el pueblo de Batuc, en un lugar denominado El Agua fría, ubicado al sur de Tepache, allí fue abatido Alfonso de la Torre Uribarren, segundo en el mando del destacamento  comandado por el general Luis Ibarra y hermano del sacerdote Ignacio de la Torre, este  salió al medio día a la búsqueda de leña para preparar la comida,  los soldados federales ya estaban sobre el campamento de cristeros, al detectarlo los soldados ordenaron

¡ Ríndete  !

Alfonso trató de alertar de alguna manera a sus compañeros de la presencia del ejército para que huyeran y se salvaran, sacó su pistola y gritó para que lo oyeran todos en el campamento:

¡ No me rindo !

Los soldados accionaron sus armas y Alfonso de la Torre cayó muerto instantáneamente

sus compañeros salieron huyendo en distintas direcciones.  Ese mismo día de su muerte, en el pueblo de Huásabas, la señora Francisca Fimbres de Durán (tía Chica) daba a luz a su séptimo hijo, a sugerencia de su hermana, la señorita Chu, lo bautizó con el nombre de Alfonso en honor al reciente mártir, don Alfonso Durán Fimbres, nacido en plena guerra cristera, falleció a finales del año de 2018 a una edad muy avanzada en el pueblo que lo vio nacer.

Al servicio de la causa

Algunos antepasados nuestros, salvo don Ignacio Durán que tomó las armas junto con el pequeño ejército que se formó en Huásabas, los demás no tuvieron una participación beligerante pero si proporcionaron su casa y sus bienes al servicio de la causa, don Ricardo Durán Figueroa, padre de mi abuelo.

Don Ricardo Durán Moreno, residió toda su vida en la última casa de la antigua calle 16 de septiembre, hoy profesor Julián Moreno, la cual colindaba con una huerta y una tierra de su propiedad que está al oriente del poblado, muy a propósito por su ubicación a las orillas, para la celebración de misas clandestinas ya que los feligreses podían llegar al lugar del culto por los sembradíos, sin provocar tumultos y despertar suspicacias y sospechas de los adversarios al movimiento cristero

En la despensa de la  casa de la familia Durán se instaló una capilla donde se celebraba el culto y el sacerdote que impartía los servicios fue el presbítero Luis Cosme  Barceló Durazo, hijo de don  Josecito Barceló y de doña Amparo Durazo, como lo menciona su sobrino don José Manuel Barceló en su texto “Huásabas, origen y costumbres de mi pueblo”, el padre Barceló al igual que el obispo de Sonora, monseñor Navarrete y Guerrero se convirtió en la presa más buscada por el gobierno de Sonora, hijo del llamado jefe máximo de la revolución, el general Plutarco Elías Calles, Rodolfo Elías Campusano.

Don Ricardo, hombre de gran religiosidad y arraigadas creencias fue amigo personal del presbítero Luis Cosme Barceló Durazo, además lo ligaban nexos familiares, ya que su esposa, doña Manuela Moreno Mella fue prima segunda de don Venancio Durazo Moreno,  abuelo del padre Barceló, don Ricardo lo protegió hasta donde  pudo durante los años que duró la persecución religiosa en el estado de Sonora, como su casa estaba ubicada a la orilla del  poblado fácilmente se podía acceder a ella  por los sembradíos que la rodeaban por la parte oriental sin despertar sospechas de la gente contraria que estaba presta a demandar a quien practicara el culto religioso, la despensa de la que hablamos anteriormente fue adaptada como adoratorio y ahí  celebraba el padre Barceló el Santo Sacrificio de la Misa, muchas parejas en edad casadera en ésa época contrajeron matrimonio en ese lugar, adaptada como capilla  en su casa.

La clandestinidad

El gobierno prácticamente obligó a los fieles a retroceder en el tiempo,  volver a  la Iglesia de las catacumbas de los primeros siglos del cristianismo y a celebrar el culto de manera clandestina, para todos los involucrados en el secreto funcionaba una red de información  y correos  muy eficaz de  manera tal que don Ricardo siempre estaba enterado de los movimientos y  actividades del padre y consecuentemente del día y hora en que se dirigía a celebrar  Misa al pueblo de Huásabas

Siendo un hombre  anciano, con la madurez que dan los años prudentemente intentaba apartar al padre de posibles encuentros con personas adversas al movimiento que pudieran ser peligrosas para su persona.

 El padre Luis Barceló junto con el obispo de Sonora Monseñor Navarrete y Guerrero fue de los hombres más buscados por el gobierno de Rodolfo Elías

En lo personal me inclino a creer que el gobernador no tenía la menor  intención de capturar al obispo ni  a sus  sacerdotes, mucho menos formar un juicio en su contra, sino hostigarlos y hacerles la vida imposible para que  se marcharan  del estado, sin embargo deseaba mantener el territorio en calma, tomando la experiencia de lo ocurrido en el centro del país donde la población civil se rebeló  y estalló  una sangrienta guerra civil en contra de las autoridades por los atropellos cometidos, tales como los juicios sumarios realizados en contra del clero y el fusilamientos de algunos clérigos, lo cual los convirtió en mártires y ocasionó la ira de la población.

 A fin de evitar esas manifestaciones de rebeldía, se limitó a  acosar al clero y así mantener el estado en paz,  por otra parte a diferencia de los perseguidos el estado poseía recursos ilimitados para sostener ese acoso a largo plazo o si lo requería podía utilizar en su contra toda su fuerza.  

En Granados hubo dos muertos, esto refuerza mi teoría, sin embargo ninguna persona fue castigada por el asesinato del presidente municipal, ni la otra persona muerta,  además  toda la fuerza beligerante que se levantó en armas fue perdonada a condición de que entregaran las armas, la razón de mantener el estado  tranquilo y en calma, según algunos, fue porque en ese tiempo Rodolfo Elías fue  considerado uno de los presidenciales por ser hijo de quien era.

Esto no demerita en nada la inquebrantable decisión del obispo Navarrete y Guerrero de permanecer en las líneas del frente, padeciendo todo tipo de penurias y sufrimientos  al lado de sus feligreses y  sacerdotes, cumpliendo con su deber de pastor en esos difíciles momentos, expresada con su frase legendaria: “de Sonora al cielo”.  También hay que resaltar la prudencia del obispo, el cual nunca cayó en provocaciones, ni antes ni después de la persecución se refirió a sus perseguidores en términos duros, ni magnificó el sufrimiento ocasionado por causa de ésta.

No obstante, el clero sonorense ignoraba esto y en aquellos días andaba a salto de mata, el padre Luis Barceló, siempre se caracterizó por poseer una extraordinaria sangre fría y un temple de acero que le permitió salir airoso, resolver y enfrentar todo tipo de dificultades, tomó la persecución religiosa a chacota y hacía de ella bromas y burlas que hacían reír a los que permanecieron fieles a la causa en aquellos difíciles momentos.

El corrido

Este es el contexto histórico que sirvió de base para inspirar el corrido titulado “Corrido de la Gavilla de Francisco López” mejor conocido como el corrido de los cristeros, desconozco la música, pero se le oyó cantar hace muchos años  a un personaje celebérrimo y  muy conocido en Huásabas llamado Juan Ramón, el cual  reunía todos los atributos en grado sumo que todos llevamos o debemos llevar, me refiero a los de  músico, poeta y loco, no al otro que según se dice,  se provocó el mismo por un amor que no fructificó.

La maestra Rosa Amanda Arvizu Moreno,me sugirió publicar el famoso corrido,   en el cual se narran los hechos de manera simplificada y  se mencionan algunos personajes de Huásabas que participaron en el conflicto armado, muy pocas pistas deja el autor para identificarlo,  solo dice que se dedicaba al oficio de la minería y trabajaba para un señor de apellido Valencia.

En el año treinta y cinco
fecha para terminar
se levantan los cristeros
con los diablos a pelear.
 
Cuando estaban en el cerro
bajaron muy bien formados
a las dos de la mañana
le pegaron a Granados.
 
Cuando estaban en Granados
todos andaban con sigilo
al ver que estaban citiados
del escuadrón San Isidro.


Cuando bajaron del cerro
escucharon un clarín
agarraron cuesta abajo
como cochi jabalín.
 
El padrecito que andaba
se apeaba de su caballo
en lugar de darles parque
les tiraba escapularios.
 
Pobrecitos los cristeros
que peliaban con valor
Tiran cartuchera y armas
y dos almudes de frijol.
 
Pobrecito el Chicapuz
fue muy corta su aventura
Le pegó un fuerte catarro
y una grave calentura.
 

Bajó Noriega asustado
con su caballo al trote
preguntándole a Che Juan
no ha bajado por aquí el Coyote.
 
Che Juan Leyva le contesta
en un reclamo decente
no lo busques en el río
ya va llegando a la Puente.
 
También el gordo se esconde
en el último rincón
y el centinela que tiene
es un amigo rucón.
 
Ya todos se amotinaron
todos por primera vez
todos muy contentos dicen
ya falta Rafay Sanéz.
 
El que compuso estos versos
No conocía el terreno
con el que tomaba datos
era con Jesús Moreno.
 
El que compuso estos versos
era un hombre de experiencia
es un muchacho minero
trabajador de Valencia.
 

 

 
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